Qué es y características principales

El síndrome de Asperger es un trastorno severo del desarrollo que conlleva una alteración neurobiológicamente determinada en el procesamiento de la información. Las personas afectadas tienen un aspecto e inteligencia normal y, a veces, superior a la media. Presentan un estilo cognitivo particular y frecuentemente, habilidades especiales en áreas restringidas.

Este trastorno se manifiesta de diferente forma en cada individuo pero todos tienen en común las dificultades para la interacción social, especialmente con personas de su misma edad, alteraciones de los patrones de comunicación no-verbal, intereses restringidos, inflexibilidad cognitiva y comportamental, dificultades para la abstracción de conceptos, coherencia central débil en beneficio del procesamiento de los detalles, interpretación literal del lenguaje, dificultades en las funciones ejecutivas y de planificación, la interpretación de los sentimientos y emociones ajenos y propios.  

El síndrome de Asperger supone una discapacidad para entender el mundo de lo social, que da origen a comportamientos sociales inadecuados proporcionándoles a ellos y sus familiares problemas en todos los ámbitos. Los déficits sociales están presentes en aspectos del lenguaje tales como dificultades en el ritmo de conversación y frecuentemente alteración de la prosodia (entonación, volumen, timbre de voz, etc). Asimismo suelen ser disfuncionales los patrones de contacto ocular, gestual, etc. En la mayoría de los casos existen dificultades en la coordinación motora. Es un trastorno muy frecuente (de 3 a 5 por cada 1.000 nacidos vivos), poco conocido entre la población general e incluso por muchos profesionales. Se encuentra encuadrado en los TEA o Trastornos del Espectro Autista, aunque por sus competencias intelectuales y lingüísticas se mantiene como una entidad diferenciada del autismo clásico. 
 
 
 

¿ES EL SÍNDROME DE ASPERGER LO MISMO QUE EL AUTISMO?

La discusión sobre esta pregunta todavía continúa. Algunos expertos dicen que el síndrome de Asperger debe ser clasificado por separado, otros sostienen que las dificultades de base son iguales, sólo el grado de las mismas es el que establece las diferencias. Uta Frith, experta en la materia, se ha referido a los niños de Asperger como que "tienen una pincelada de Autismo".


Al autismo se lo interpretaba a menudo como un retiro de la vida normal "para vivir en el mundo de sus propias fantasías". Esto ya no es considerado el significado verdadero del autismo. La severidad de las deficiencias en el autismo es mucho mayor que en el síndrome de Asperger  y el niño posee a menudo poco o nada de lenguaje. Los problemas en el aprendizaje son más comunes en el autismo clásico. En el síndrome de Asperger siempre está presente el lenguaje formalmente correcto y la inteligencia (capacidad cognoscitiva) es normal e incluso en algún caso puede estar sobre la media.


Por el momento, se considera que las semejanzas entre el Autismo y el síndrome de Asperger son suficientes como para incluirlos dentro del mismo "espectro" de desórdenes de desarrollo. Si bien un diagnóstico temprano y preciso es esencial (ya que una adecuada intervención puede mejorar significativamente el pronóstico), los rasgos autísticos observados en niños/as pequeños pueden parecer con el tiempo menos severos a medida que el niño madura y aprende estrategias para hacer frente a su dificultades.